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La Iglesia de Dios - ¿Dónde está?

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En Mateo 16:18 Cristo dijo, “Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” En nuestra era, la palabra “iglesia” es difícil de definir bíblicamente. De igual manera sucede con otros muchos conceptos bíblicos que se traducen del griego y se pueden entender solo a través de la forma en que se emplean.

¿Cómo vemos la palabra “Iglesia”?

La Iglesia de Dios Donde EstaHoy en día esta palabra se puede usar para hacer referencia a un edificio, la iglesia del pueblo con su campanario; o también puede significar un grupo organizado de personas que se reúnen en ese edificio. También puede referirse a individuos reunidos bajo el nombre de “católicos, luteranos, bautistas”, o definir la entidad corporativa a cargo de esos grupos. Cada una de estas agrupaciones afirma que ellos tienen un acceso especial a la salvación, el cual los aparta y hace diferentes de las demás religiones. Algunos incluso llegan a decir que ellos son la “Verdadera Iglesia de Dios”, dando a entender que el resto de personas pertenecen a una iglesia falsa.

Una perspectiva interesante se halla dentro de este tema cuando algunos, a regañadientes, admiten que miembros de otros grupos pueden encontrar el camino que los llevará a la meta final: la salvación. Sin embargo, mantienen la posición de que sus creencias y prácticas son la única garantía para la vida eterna, ya sea en el cielo o en la tierra cuando sea renovada y se convierta en la sede central del universo. Revelaciones 21:1-2, “Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo.”

Por supuesto ellos predican que es muy arriesgado dejar la seguridad de su grupo. En algunas congregaciones, no estar de acuerdo con el dogma predicado se convierte en “sentencia de muerte”; aquellos que no coincidan con dicho dogma, son sacados de la comunidad.

La no unidad de creencias

Al examinar de manera objetiva las distintas enseñanzas de las iglesias cristianas, se encuentra que cada una posee sus propias doctrinas personalizadas, de las cuales alegan que están basadas en la Biblia. Algunas sí están basadas en las Escrituras, pero se usan para llegar a una conclusión incorrecta, ya que mezclan la verdad con criterios equívocos. Se tuerce la verdad para que esta coincida con su propio punto de vista de la Biblia, para que así calce con sus creencias. Mezclar la verdad con engaños lleva a que sea difícil para las personas averiguar lo que es cierto en medio de todos estos grupos que son rivales entre sí.

Muchas iglesias han tomado una posición elitista, la cual transmite la idea de que la Biblia es muy difícil de entender para una persona promedio; pero que aquellos que han recibido entrenamiento y educación en teología pueden responder a las dudas que tengan con respecto al “buen libro” y sus enseñanzas. II Timoteo 2:15 nos dirige a lo que deberíamos estar haciendo. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.” Las palabras “manejar con precisión” implican prepararse y actuar de acuerdo con el plan de Dios. El plan debe ser entendido de manera adecuada antes de comenzar a trabajar en él – esto es la enseñanza que da la Palabra de Dios.

La Iglesia de la Biblia

Si se quiere llegar al verdadero entendimiento del gran plan que Dios Padre tiene para el hombre, se debe comprender primero lo que Su Hijo Jesús enseñó acerca de la senda que lleva a la salvación y con respecto a las iglesias. Para comenzar, Mateo 7:13-14 es una escritura fundamental en este tema. “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

Aquí Cristo dice que hay una puerta que bloquea el acceso a la senda. Esta no es una puerta ordinaria, como la que se encontraría en un jardín, sino que requiere ser abierta por una persona autorizada. La palabra utilizada aquí para “puerta” es la misma que se emplea para referirse a las puertas del Templo, una puerta que solo la puede abrir el sumo sacerdote; o la puerta de una prisión, como en Hechos 12:10, la cual solo la abría el carcelero. En Hechos 9:24 es llamada puerta de la ciudad, la cual solo podía ser abierta por un oficial.

¿Por qué la puerta? Porque no a todos se les permite el ingreso. La puerta se define como angosta, lo que muestra su naturaleza restrictiva. ¿Se puede decidir entrar por voluntad propia? Si esto fuera así, no habría necesidad de una puerta. La respuesta que parece obvia es que el ministerio controla la puerta. Después de todo, ¿no le fueron dadas a Pedro las llaves del Reino? ¿No fueron esas llaves pasadas al ministerio para que en el presente controle la puerta? ¿No son ellos los que deciden quién tiene una membresía dentro de la iglesia, y quiénes deben ser sacados de esta? ¿No han abierto las puertas de par en par, de manera que el que quiera entre? Ellos predican, “Solo acepte a Cristo como su salvador y ya tendrá la llave de la salvación”; o enseñan el dogma de su organización a los miembros de la misma, esperando que lo crean. Al creer en este se convierten en miembros y obtienen la salvación. No se les enseña a leer y estudiar la Biblia para encontrar la verdad, sino a aceptar como verdadera la enseñanza de profesionales pagados.

¿Quién controla la puerta?

¿Se puede conocer el plan que Dios está llevando a cabo en la tierra? ¿Cómo se puede saber si se está caminando en esa senda angosta? Y, ¿quién es el único que puede abrir la puerta que lleva a la verdad? Juan 6:44 y 6:65 dan la respuesta. “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.” Versículo 65, “Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.”

“En aquella misma hora Él se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado.” Lucas 10:21.

Así que, ¿quién controla la puerta? Obviamente el mismo que abre la puerta de nuestro entendimiento para que recibamos la verdad. Lo que dice Juan acerca del Padre es claro. El “nadie” es definitivo. En el diccionario Strong, la parabra “nadie” es la número 3762. En el Complete Word Study Dictionary, New Testament, dice que se usa en un sentido absoluto. Viene de la palabra griega oudeis, que significa nadie – ningún hombre ni persona. Es la voluntad del Padre llamar a quién Él quiera.

Hay algunos que llegan a la puerta, la ven y se preguntan a dónde lleva. Están curiosos de conocer lo que hay detrás de ella, pero no les es abierta. ¿Por qué? Porque el camino es difícil. En Su infinita sabiduría, el Padre no quiere que nadie falle. Una vez que la puerta se le abre a una persona, y ellos comienzan a seguir un camino que no es fácil, no hay vuelta atrás. Lucas 9:62, “Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.”

¿Es el fracaso posible?

Hebreos 6:4-6 nos dice, “Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública.”

“Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios.” Hebreos 10:26-27.

Las siguientes escrituras permiten terminar de comprender el principio de quién llama y quién revela. Mateo 11:26-27, “Sí, Padre, porque así fue de tu agrado. Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.” Lucas 10:22, “Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.” Una de las tareas más importantes que le fueron dadas a Cristo fue revelar al Padre. Es el Padre el que llama, y el Hijo el que lo revela a Él y Su plan del gran futuro que le espera al hombre. A través de las páginas de la Biblia el Espíritu revela el plan de Dios.

Como se mostró anteriormente, el Padre controla la puerta de nuestro entendimiento y nos lleva a entender la verdad. A conocer quién es Cristo nuestro redentor y el ejemplo que Él nos dejó para seguir.

¿Cómo entrar por la puerta?

Aún queda un paso crucial antes de pasar la puerta que lleva al angosto camino de la salvación. Dios abre la puerta, pero cada persona debe tomar la decisión de entrar. Esto es arrepentirse de los pecados cometidos y ser bautizado para recibir el don del Espíritu Santo a través de la imposición de manos. Hechos 2:36-39, “Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, compungidos de corazón, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.” Pablo también escribe en Romanos 6:3-4, “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.”

El papel del Padre no termina al elegir quién viene a Cristo, sino que tanto Él como Su Hijo se vuelven parte integral de nuestras vidas después del arrepentimiento y bautismo. Juan 5:17, “Pero Él les respondió: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo.” La pregunta que surge ahora es, ¿en qué está trabajando el Padre? Como se ha señalado ya, es el Padre el que nos elige, no Cristo. Bíblicamente, fue el Padre el que arregló el matrimonio de Su Hijo. Cristo lo revela en Mateo 22, en la parábola de la cena de bodas. Fue el rey el que invitó a las personas a la boda, y determinó quiénes se podía quedar en la celebración. La parábola en Mateo 22:11 explica lo siguiente. “Pero cuando el rey entró a ver a los comensales, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, y le dijo: "Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda?" Y él enmudeció. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle las manos y los pies, y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes."”

Es curioso que el rey llama al infractor “amigo” justo antes de condenarlo. La palabra “amigo” aquí presenta un problema, el cual es aclarado al entender el significado de la palabra en griego. Es “hetros”, #2083 en el diccionario Strong, y se refiere a alguien que es amigo únicamente por lo que puede obtener como beneficio de la relación: dinero, estatus económico, entre otros; por lo que muestra una actitud adulante frente a la autoridad.

El traje de boda es una metáfora para el tipo de persona que está confrontando el rey. Su carácter no reflejaba el de Cristo.

¿Quién da instrucción?

En Juan 15:1-2 se encuentra la respuesta a lo que el Padre ha estado y continúa haciendo. “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto.”

En estos dos versículos Cristo revela una verdad fundamental. El Padre no solo elige a los que pasan por la puerta, sino que se hace responsables de prepararlos para caminar en la senda estrecha de Mateo 7, para que puedan tomar el lugar que les ha apartado en la cena de bodas. ¡Recuerde! El Padre hizo que el que llegó a la cena de bodas sin el carácter correcto fuera echado a la oscuridad – fue destruido por la muerte y perdió la oportunidad de una vida eterna.

¿Qué pasa con los que son echados fuera? Juan 15:6, “Si alguno no permanece en mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman.”

Los versículos 1-2 de Juan 15 son una metáfora en la que el Padre está siendo comparado con un trabajador que es responsable de la salud del viñedo, y de que estos produzcan, no solo uvas, sino más de lo esperado. Él remueve los sarmientos que no dan fruto y poda el resto para que produzcan más.

Lo que Cristo nos dice aquí es que el Padre está involucrado de manera íntima en nuestras vidas. Él no solo nos saca de este mundo para llevarnos a Su Hijo, sino que nos prepara para el gran evento, el casamiento de Su Hijo. Revelaciones 19:7, “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.”

El Padre Elige

Se podría decir que Él está trabajando con aquellos a los que ha llamado desde su nacimiento, como se ejemplifica en Jeremías 1:5 . “Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones.” Romanos 1:1, “Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios.” Juan 9:1-3, “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él.”

Estos hombres no tenían idea de que el Padre los estaba haciendo pasar por situaciones de vida que los preparaban para el momento que Él consideraba correcto para que ellos vieran la verdad. El Padre trata con todos de forma tal que lleguen a la verdad. Para algunos puede ser tan simple como tener un verdadero deseo de encontrar la razón por la que existen. Otros pueden tener que pasar por experiencias dolorosas y dramáticas hasta que vuelvan sus vidas a Dios. Un ejemplo de ello es la conversión de Pablo en Hechos 9. El Padre envía a Cristo a cegar a Pablo, para así cambiar el pensamiento que lo llevaba a perseguir a los cristianos, para convertirse en alguien que sirviera a los que solía perseguir. La escritura que prueba que el Padre fue responsable de esto se encuentra en Gálatas 1:1-6. “Que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. No hay otro evangelio. Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.” Recuerde quién dijo Cristo que era responsable de llevarnos a la verdad. Recuerde la ceguera de Pablo.

La figura central de la Biblia

La figura central de la BibliaEstas escrituras desafían directamente el dogma que las grandes iglesias ya establecidas enseñan: Jesús como la figura central y el Padre relegado a una posición sin autoridad. Lo obvio se hace claro en todas las veces que Jesús habla del Padre y muestra que es el Padre el que tiene la posición principal. En el libro de Mateo, Cristo hace referencia al Padre 40 veces, y en el libro de Juan, 110 veces. Estas no son solo referencias, sino explicaciones claras de quién es el Padre, lo que Él está haciendo y de que Él es el que tiene el control de nuestro planeta y las personas que lo habitan.

Para muchos, las siguientes escrituras serán una sorpresa. ¿Quién fue el que envió a Cristo? Juan 13:16, “En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió.” Versículo 20, “En verdad, en verdad os digo: el que recibe al que yo envíe, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.” Esto muestra que el Padre es mayor que Cristo, Su enviado. Juan 14:28, “Oísteis que yo os dije: "Me voy, y vendré a vosotros." Si me amarais, os regocijaríais porque voy al Padre, ya que el Padre es mayor que yo.” ¿Quién enseñó al Salvador cuando se convirtió en humano? Juan 8:28, “Por eso Jesús dijo: Cuando levantéis al Hijo del Hombre, entonces sabréis que yo soy y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó.”

Juan 7:15-17, “Entonces los judíos se maravillaban, diciendo: ¿Cómo puede éste saber de letras sin haber estudiado? Jesús entonces les respondió y dijo: Mi enseñanza no es mía, sino del que me envió. Si alguien quiere hacer su voluntad, sabrá si mi enseñanza es de Dios o si hablo de mí mismo.”

Recuerde Juan 15:1-2, donde Cristo aplica esto para nosotros justo como fue aplicado para Él. En Mateo 4 se ve que el Padre permitió que el tentador (Satanás) tentara a Cristo en el momento en que estaba más vulnerable, justo al finalizar Su ayuno. En la historia de Job se ve que el Padre le permite a Satanás tentar a Job en gran manera. Esto se repite en Mateo 4, y Santiago lo aclara. Santiago 1:13-14, “Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.”

Es nuestra propia naturaleza humana la que presenta el problema que debemos superar. Cristo, siendo humano, tuvo las mismas pasiones y deseos que cualquier otro hombre. Hebreos 4:15, “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.”

El fruto que el Padre busca

Se debe entender un punto adicional antes de abordar el verdadero significado de la palabra “iglesia”. Se ha aceptado siempre la enseñanza de que, cuando nuestro Señor dice que nuestro padre nos poda para que demos más fruto, esto representa a todas las personas que logramos que se conviertan y acepten a Cristo como su salvador. Pero recuerde que Cristo afirmó que solo el Padre tiene el poder de llamar a alguien a acercarse a Cristo. Entonces, ¿qué significa dar fruto? Efesios 4:13, “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” El punto aquí es que debemos pensar y actuar como Cristo. Ese es el fruto.

Efesios 4:11-12, “Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros” ¿Por qué? “a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” Es a través del trabajo de hombres fieles que les enseñan a otros a seguir la senda estrecha a la vida eterna una vez que el Padre elige quiénes entran por la puerta angosta. “Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” Romanos 10:17.

Otra escritura que nos ayuda a entender quién es nuestra cabeza se puede encontrar en I Corintios 11:3. “Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.” A través de esta palabra podemos comprender que ningún hombre, ministro, sacerdote o papa está entre nosotros y Cristo. Cada individuo tiene acceso directo a nuestro Salvador y nuestro Padre. Juan 20:17, “Jesús le dijo: Suéltame porque todavía no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos, y diles: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios."”

El trabajo del ministerio

Si lo anterior es cierto, ¿por qué entonces se hace mención de gobernadores en escrituras como Mateo 24:45? “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo?”

El término “poner sobre” es una sola palabra en el griego, la número 2525, la cual en el versículo anterior está traducida de manera literal. Esta persona que es puesta sobre un siervo no está ahí para gobernar, sino para servir. Esto es claro al entender que sus funciones son para el bien de la casa. Casa es la palabra 2322, y significa lo siguiente. “Therapeia es un sustantivo femenino derivado de therapeuo (2323); sanar, servir. (Servicio voluntario, asistencia, ministerio, cuido de enfermos para buscar su alivio o sanación.) (Lucas 9:11, Revelaciones 22:2); metafórica y colectivamente significa asistencia, trabajos domésticos, comitiva.” (Mateo 24:45).

La palabra “comida”, 5160, se utiliza aquí de manera figurative para representar la instrucción espiritual. Obviamente esta es una posición de servicio, no de gobierno. Este siervo debe proveer alimento espiritual a aquellos que forman parte de la casa de Dios, y la palabra casa implica personas espiritualmente enfermas que necesitan sanidad espiritual; esta es, el conocimiento y motivación para poder caminar en la angosta senda que lleva a la vida.

En el libro de Hebreos, capítulo 13, la palabra 2233 de encuentra traducida dos veces como “aquellos que han gobernado sobre ustedes”. Esta frase es una sola palabra en griego. El verdadero significado es ir adelante o liderar. Esta escritura ha sido corrompida al traducirse como “gobernar”, y en otros casos a través de la palabra “obedecer”. Había un plan siniestro al traducir estas palabras de esa manera. El verdadero significado es “ellos deben dar el ejemplo para que los demás lo sigan; liderando a través del ejemplo”. En este mismo capítulo, en el versículo 17, la palabra “obedecer” se está empleando en lugar de la palabra griega 3982 que significa “persuadir, particularmente moverse o afectar a través de palabras amables o motivos (por ejemplo).”

El significado escondido

¿Por qué se tergiversaron estas escrituras en la traducción? Piense en el primero que tuvo el dicho final en la primera traducción al inglés de la Biblia, el Rey James. Su objetivo era afianzar la autoridad del rey sobre la iglesia. ¿Por qué no se han corregido estos errores de traducción? Pregúntese, ¿Cuál iglesia querrá renunciar a su poder absoluto? La respuesta es ¡NINGUNA!

En Hebreos 13:17 se usa la palabra 2233 para aquellos que gobiernan sobre usted. Estos versículos deberían entenderse como que aquellos que están ejerciendo liderazgo no tienen autoridad para hacer a los demás obedecer. Estas escrituras frecuentemente son usadas por los ministros para obligar a los demás a hacer lo que ellos dicen. La verdad es que los hombres son agentes morales libres, los cuales necesitan tomar sus propias decisiones y seguir a aquellos que fielmente los guían en el camino angosto que lleva a la vida eterna.

I Corintios 11:1 aclara Hebreos 13. “Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo.” Debemos decidir con base en la vida de Cristo como modelo para la nuestra.

La deficición bíblica de Iglesia

Ahora es momento de estudiar la palabra “iglesia” y comprender su verdadero significado. Esta palabra es la númer 1577 en el diccionario Strong, y tiene el siguiente significado en el Complete Word Study Book, New Testament. La palabra es ekklesia. Es un sustantivo femenino que se deriva de la palabra ekkletos {su significado no se emplea en el Nuevo Testamento.}

Nota: Todas las referencias de palabras griegas vienen del Complete Word Study Book, New Testament.

Recuerde, hay solo unos pocos que encuentran la puerta, la cual solo puede ser hallada si el Padre llama a la persona a la verdad y abre sus ojos a un camino de vida diferente. Mateo 18:20, “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

Llamados viene de la palabra ekkaleo, que significa llamar. Era un término común para una congregación de ekkletoi, llamados, o reunidos en los asuntos públicos de un Estado libre, un cuerpo de ciudadanos libres llamados por un heraldo, (kerux 2783) los cuales constituyen la ekklesia. En el Nuevo Testamento la palabra se aplica para la congregación del pueblo de Israel. Hechos 7:38, significa todo aquel que el Padre llama.

A pesar de que las dos principales palabras empleadas para definir ekklesia no se usan en el Nuevo Testamento, son esenciales para entender esta palabra que en la actualidad se conoce como iglesia. Aquellos que son llamados son hombres libres. En nuestro caso, es el llamado lo que nos libera y nos lleva a entender la verdad, lo cual es el mensaje importante de la Biblia. Juan 8:32, “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

El verdadero significado aplicado

El verdadero significado de ekklesia es “los llamados de Dios”, ya aclarada la traducción. El emplear esta terminología hace que las escrituras sean aún más significativas en los siguientes ejemplos.

Hechos 20:28, “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear a los llamados de Dios, la cual El compró con su propia sangre.”

I Corintios 10:32, “No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a los llamados de Dios.”

I Corintios 11:22, “¿Qué? ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O menospreciáis los llamados de Dios y avergonzáis a los que nada tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabaré.”

I Corintios 15:9, “Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a los llamados de Dios.”

Gálatas 1:13, “Porque vosotros habéis oído acerca de mi antigua manera de vivir en el judaísmo, de cuán desmedidamente perseguía yo a los llamados de Dios y trataba de destruirlos.”

I Corintios 1:2, “A los llamados de Dios que está en Corinto(…)”

I Timoteo 3:5, “(Pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de los llamados de Dios?).”

I Timoteo 3:15, “Pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es los llamados del Dios vivo, columna y sostén de la verdad.”

Estos son ejemplos de escrituras en la Biblia que muestran que la palabra “iglesia” representa a todos aquellos que el Padre ha llamado a apartarse de este mundo para seguir Su propósito; todos aquellos que se han arrepentido, han sido bautizados y han recibido el don del Espíritu Santo a través de la imposición de manos. Aquellos que luego siguieron caminando en la senda angosta. ¡Recuerde! Cristo dijo que pocos eran los que encontraban la senda – no los muchos. Él también dijo que sería un camino difícil. ¿Por qué? Porque require un cambio de carácter; un cambio en la manera de conducir nuestras vidas para que estas sean reflejo de Cristo. II Corintios 5:21, “Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.”

¿Cuál debe ser nuestra meta en la vida? I Juan 2:3, “Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos.” Sin duda alguna, esta debe ser nuestra meta. Por lo tanto, se vuelve fundamental que el pecado no sea hallado en nosotros. ¿Qué es el pecado? En los términos más claros I Juan 3:4 da la respuesta. “Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.”

En resumen, no son las grandes iglesias del mundo las que nos hacen parte del Cuerpo de Cristo, sino el llamado del Padre y la respuesta que le demos. Revelaciones 17:14, “Porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con El son llamados, escogidos y fieles.”

La manera en que conducimos nuestras vidas es lo que nos ubica dentro de los llamados de Dios, no una membresía en una organización.

—Don Roth
12-21-16

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