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El Tiempo De Los Problemas De Jacob

El Tiempo De Los Problemas De Jacob

Isaac and Jacob Old Testament

Para comprender todos los problemas que Jacob enfrentó, hay que darle seguimiento a su vida conforme fue creciendo. Sin una marca en el tiempo esto no podría lograrse. Considere las fechas del nacimiento y muerte de uno de sus hijos, José.

La Biblia no establece directamente el año del nacimiento de José, pero sí lo revela a través del uso de distintas escrituras. Estas escrituras se deben ordenar con respecto al tiempo y suceden como se indica a continuación: Génesis 41:46-47. José tenía 30 años cuando interpretó el sueño del Faraón al inicio de los siete años de abundancia.

Génesis 47:9 relata que Jacob tenía 130 años cuando fue a Egipto en el segundo año de escasez, lo que significa que José tenía 30 años, más los 7 años de abundancia, más los 2 años de escasez: un total de 39 años. Esta es la edad que José tenía cuando su padre llegó a Egipto.

El año en que José nació sería 130 (edad de Jacob) menos 39, lo que significa que la edad de Jacob al momento en que nació José es 91. José es el único descendiente de Jacob que tiene tanto su nacimiento como su muerte escrita en los tiempos bíblicos.

Esto aclara que Jacob tenía 91 años cuando José nació. Génesis 30:25. “Y sucedió que cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra.” En este momento la familia de Jacob estaba completa, a excepción de Benjamín, mostrando que la bendición de su padre estaba siendo cumplida.

En Génesis 28:3 Jacob recibió la bendición “Y el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos.

¿Por qué le fue otorgada la bendición de Isaac a Jacob, el hijo menor? Génesis 26:34 “Cuando Esaú tenía cuarenta años, se casó con Judit, hija de Beeri hitita, y con Basemat, hija de Elón hitita; y ellas hicieron la vida insoportable para Isaac y Rebeca.

Esta vida insoportable para Isaac y Rebeca era intensa. Se dieron cuenta, a través de la experiencia, que la promesa de Abraham no podía ser cumplida si uno se casaba con las familias que iban a ser desterradas en los años venideros. Mezclarse con los cananeos resultaría en caer en el estilo de vida que provocaría que Dios le prohibiese la entrada a la tierra en un futuro. Génesis 15:16 “Y en la cuarta generación ellos regresarán acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos.” Por esa razón era importante para Abraham escoger una esposa para Isaac de su parentesco, y habría sido una fuerza motivadora para que Isaac hiciera lo mismo. No obstante, fue Rebeca quien se conmovió al ver que Jacob no cayó en la misma trampa marital que Esaú.

Génesis 27:46. “Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué me servirá la vida?

¿Entonces por qué Isaac pretendió darle la bendición del primogénito a Esaú? La declaración en Génesis 27:1 da la impresión de que pasó algún tiempo entre el matrimonio de Esaú y la bendición de Esaú. “Aconteció que, siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él le respondió: Heme aquí. Y dijo Isaac: Mira, yo soy viejo y no sé el día de mi muerte.

Esto ocurrió cuando Isaac tenía 137 años y Jacob 77, lo cual será demostrado una vez que el paso del tiempo sea explicado mediante las Escrituras. Rebeca fue quien se dio cuenta de que la bendición del primogénito no podía ser otorgada a Esaú porque se había casado dentro de la nación de Canaán. Esto contradecía el propósito de su matrimonio con Isaac. Para ese momento no había duda de que la bendición debía ser otorgada a Jacob quien no estaba casado aún.

En Génesis 24, versículo 3 Abraham da instrucciones a su sirviente. “Y te haré jurar por el señor, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito.

Además, Rebeca entendió correctamente que una vez que la bendición fuese otorgada no podría ser devuelta, lo cual es explicado en Génesis 27: 33-35. “Y tembló Isaac con estremecimiento muy grande, y dijo: ¿Quién fue entonces el que trajo caza, antes de que tú vinieras, y me la trajo y yo comí de todo, y lo bendije? Sí, y bendito será. Al oír Esaú las palabras de su padre, clamó con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: ¡Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío!5Y él respondió: Tu hermano vino con engaño, y se ha llevado tu bendición.

Es necesario recordar que la Biblia solo contiene la información principal, dejando por fuera los detalles de las interacciones de los involucrados. Uno de estos detalles es que Isaac y Rebeca sabían que Esaú había vendido su primogenitura a Jacob. En Génesis 27:36 Esaú reitera la pérdida de su primogenitura, lo cual no era sorpresa para Isaac. Otro hecho es la gran desilusión tras el matrimonio de Esaú con las dos mujeres cananeas a los 40 años. La combinación de estos dos hechos automáticamente lo eliminaron de la primogenitura y la bendición. Finalmente, la bendición tomó lugar 37 años después de los matrimonios de Esaú. 

Para Isaac, el rechazo de la primogenitura por parte de Esaú se había desvanecido durante los 37 años, y estaba dispuesto a ignorar esos errores y darle la bendición de la primogenitura a Esaú, su hijo favorito. Por otro lado, Rebeca sentía una constante irritación que no la dejaba en paz, tal como Génesis 27 versículo 46 ha demostrado anteriormente.  En este punto es necesario establecer la edad de Jacob cuando la bendición fue otorgada. Como se señaló anteriormente Jacob tenía 91 años cuando nació José. ¿En qué momento ocurrió su nacimiento? Génesis 30: 22-26. “Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos. Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta. Y le puso por nombre José, diciendo: Que el SEÑOR me añada otro hijo. Y sucedió que cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra. Dame mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y déjame ir; pues tú bien sabes el servicio que te he prestado.

José nació cuando el servicio de 14 años de Jacob estaba concluyendo, siete años por Lea y siete años por Raquel. Jacob tenía 91 años cuando José nació. Restando los 14 años de servicio a 91, la edad de Jacob era 77 cuando se fue para ir a la Tierra Prometida. Esto sucedió inmediatamente después de recibir la bendición del primogénito. Jacob y Esaú eran gemelos, nacieron cuando Isaac tenía sesenta años. Por lo que 77 años después Isaac tenía 137 años.

¡Recuerde! Esto sucedió 37 años después de que Esaú se había casado con las 2 mujeres hititas, e Isaac tenía entonces 137 años. La decepción de los matrimonios de Esaú había desaparecido para Isaac, entonces ahora estaba dispuesto a darle a Esaú la bendición del primogénito.

Para Rebeca, este no era el caso. Ella seguía perturbada y suplicaba a Isaac que enviara a Jacob a su tierra natal para encontrar una esposa adecuada. Génesis 27:46. “Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué me servirá la vida?

Debido a nuestra manera moderna de pensar, es fácil para nosotros olvidar que era la responsabilidad del padre arreglar el matrimonio para su hijo. No se establece por qué Isaac falló en cumplir esa responsabilidad, pero no lo hizo.

Desde que Esaú se casó dentro de la sociedad cananea y vendió su primogenitura, el tema de conseguir una esposa para Jacob y su matrimonio eran de suma importancia. El matrimonio de Jacob con una mujer que no fuese de Canaán aseguraría la primogenitura para él. Conforme pasaron los años e Isaac no reaccionó, las cosas llegaron a un punto crítico cuando Rebeca escuchó la decisión final de otorgar la bendición del primogénito a Esaú. 

Pareciera ser que esta decisión fue tomada sin mucha discusión. Hay dos puntos que recalcar aquí. Ambos se encuentran en Génesis 25:28. “Y amaba Isaac a Esaú porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.” Esto es importante, porque demuestra qué aspectos podrían afectar las decisiones sobre el futuro de los hermanos.

Esaú demostró falta de creencia en el destino profético de la familia que Dios había otorgado a su abuelo Abraham y su padre, Isaac. Esto lo hizo, primero, vendiendo su primogenitura a su hermano Jacob, y luego casándose dentro de la familia cananea, lo cual era un acto estrictamente prohibido. Conforme cada incidente ocurrió, estos previnieron a Isaac de darle la bendición a Esaú. Tuvo que haber ocurrido una continua discusión entre Rebeca e Isaac debido a la importancia de tomar como esposa a alguien de fuera de la tierra de Canaán, para que la primogenitura se otorgara al que hubiese cumplido el pacto que Dios hizo con Abraham e Isaac.

Finalmente, después de 37 años, Isaac decidió ignorar los fracasos de Esaú y otorgarle la bendición. Mientras tanto, Rebeca, aferrándose a las profecías que Dios le dio antes del nacimiento de los gemelos, y tras el fracaso de su marido de dar la primogenitura al hijo que hubiera guardado el pacto, tomó la decisión de asegurar que Jacob recibiera la bendición de la primogenitura. Esto causó el engaño. Ella también entendía que una vez que la bendición fuese otorgada no se podría revocar, haciendo imperativo que Jacob recibiera la bendición. Génesis 27:37. “Pero Isaac respondió, y dijo a Esaú: He aquí, yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y mosto lo he sustentado. En cuanto a ti ¿qué haré, pues, hijo mío?

Esto dio como resultado que Esaú recibiera la siguiente bendición en Génesis 27: 38-40. “Y Esaú dijo a su padre: ¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío. Y Esaú alzó su voz y lloró. Entonces su padre Isaac respondió, y le dijo: He aquí, lejos de la fertilidad de la tierra será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo. Por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás; mas acontecerá que cuando te impacientes, arrancarás su yugo de tu cerviz.

Esta bendición no aplicaba directamente a los 2 hermanos, sino a sus descendientes, como lo explica la profecía que Dios dio a Rebeca en Génesis 25:23. “Y el señor le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor.” Son los descendientes del mayor que servirán a los del menor.

Tras los ánimos de Rebeca, Isaac envió a Jacob y le dio una bendición adicional. Génesis 28: 1-4. “Y llamó Isaac a Jacob, lo bendijo y le ordenó, diciendo: No tomarás mujer de entre las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padán-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre; y toma de allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre. Y el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos. Y te dé también la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que tomes posesión de la tierra de tus peregrinaciones, la que Dios dio a Abraham.

Es interesante que no hay recriminación para Rebeca o Jacob por haber engañado a Isaac. ¿Reconoció Isaac que debía darle la bendición a Jacob, pero necesitaba una excusa para no dársela a Esaú? Él sabía que Rebeca haría lo necesario para ver que la bendición fuese otorgada a Jacob. ¿Se dio cuenta Isaac de que su esposa lo salvó de cometer un error fatal? Pareciera ser que sí, ya que estaba feliz de dar una segunda bendición a Jacob confirmando la primera.

¿Qué hizo Rebeca para engañar a Isaac? Primero, cocinó una sabrosa comida, luego vistió a Jacob en las ropas de Esaú, animándolo a hacerse pasar por su hermano. Esto le permitió a Jacob recibir la bendición del primogénito. ¿Podría decirse que esto fue encomendado por Dios? ¡Absolutamente no! Dios no usa mentiras y engaños para cumplir su fin. Por otro lado, Él no obliga al hombre a hacer lo correcto, cada uno debe tomar las decisiones correctas por su propia cuenta. Dios usa nuestros errores para enseñarnos lecciones importantes. Jacob pasó la mayor parte de su vida aprendiendo sobre las consecuencias del engaño después de experimentar lo mismo con su suegro, quien era también su tío. Génesis 47:9 muestra esto. “Entonces Jacob respondió a Faraón: Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los años que mis padres vivieron en los días de su peregrinación.

En retrospectiva, se observa que Jacob vivió temiendo a su hermano Esaú por veinte años, desde que engañaron a Isaac cuando Jacob tenía 77, hasta que regresó a Canaán a la edad de 98 años. Además de esta amenaza a su vida, sirvió a su suegro por veinte años llenos de engaños. Génesis 31: 38-41. “Estos veinte años yo he estado contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo he comido los carneros de tus rebaños. No te traía lo despedazado por las fieras; yo cargaba con la pérdida. Tú lo demandabas de mi mano, tanto lo robado de día como lo robado de noche. Estaba yo que de día el calor me consumía y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. Estos veinte años he estado en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis por tu rebaño, y diez veces cambiaste mi salario.

Cambiar su salario diez veces era en realidad diez grandes engaños. La primera fue su matrimonio con Lea en vez de Raquel. Los siguientes nueve cambios ocurrieron en los seis años de la cría de los animales de Labán. Cuando Labán vio los resultados del primer año en el que Jacob se quedó con la mayoría de las crías, cambió su elección de animales y escogió los de la raza contraria. Al final del segundo año, Labán vio a Jacob recibiendo la mayoría de los animales, entonces sospechó que Jacob estaba alterando los resultados en el proceso de cría. Hizo después dos cambios en el año siguiente, pensando que podía impedir lo que Jacob estaba haciendo para conseguir el desenlace deseado. Labán cambió su elección antes de la temporada de reproducción y una vez más cuando esta se había completado. Esto ocurrió durante los últimos cuatro años del acuerdo.

El cambio del matrimonio y el primer cambio en el segundo año de cuido de los rebaños de Labán, más los dos cambios en cada uno de los últimos cuatro años da como resultado diez cambios, o engaños. A pasar de los mejores esfuerzos de Labán por sabotear a Jacob, los rebaños de Jacob siguieron multiplicándose. El resultado fue que Jacob se convirtió en un hombre rico. Esto no solo era debido a su ingenio en la cría de animales, sino porque Dios lo bendijo. Génesis 31: 7-9, 42. “No obstante vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces; Dios, sin embargo, no le ha permitido perjudicarme. Si él decía: "Las moteadas serán tu salario", entonces todo el rebaño paría moteadas; y si decía: "Las rayadas serán tu salario", entonces todo el rebaño paría rayadas. De esta manera Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.”, “Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia.

Jacob engañó a su padre Isaac sólo una vez, pero Dios hizo que Jacob sufriera diez engaños para probar el punto de que engañar es un pecado. El pecado es lo que trae dolor a nuestras vidas. Como Jacob tomó múltiples esposas, en parte a través de la mentira, su vida familiar era un constante desorden. Estuvo llena de discusiones sin sentido y peleas, conforme las esposas competían entre sí por la atención de Jacob.

Sumándole a esto el engaño por parte de su suegro con los salarios, la vida de Jacob se hizo miserable.

I Corintios 10: 11-13. “Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.

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