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¿Quiénes son los 144 mil?

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El libro más misterioso de la Biblia es el libro de Revelaciones. En él se hallan dos referencias a 144.000 personas. Muchos han divagado acerca de quiénes son los que conforman este número. Sin embargo, todos los cuestionamientos que surgen al leer la Biblia se encuentran resueltos dentro de sus páginas, incluyendo la pregunta que nos ocupa en este artículo.

Hay solo dos lugares en la Biblia donde se habla del número 144.000 como una unidad. Ambos se encuentran en el último libro del Nuevo Testamento, Revelaciones. Se observa primero en el capítulo 7, versículos 1-8, “Después de esto, vi a cuatro ángeles de pie en los cuatro extremos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno, ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sol y que tenía el sello del Dios vivo; y gritó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había concedido hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel; de la tribu de Judá fueron sellados doce mil; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil; de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil; de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil; de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil, y de la tribu de Benjamín fueron sellados doce mil.”

Luego lo hallamos citado en Revelaciones 14:1-4, “Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Sion, y con El ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de Él y el nombre de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como el sonido de arpistas tocando sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra. Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.”

Dos grupos diferentes

Al estudiar estos dos grupos presentados en la Biblia, se encuentran algunas diferencias muy marcadas. El primer grupo se compone de humanos físicos que están vivos en el momento en que Cristo aparece en Revelaciones 6:12-17. Sabemos que son humanos porque requieren de protección contra los desastres que los cuatro ángeles traen a la tierra. Revelaciones 8:7-12 nos dice que estos son los primeros cuatro de los siete ángeles que tocarán las siete trompetas, y que causarán gran destrucción en la tierra. Se debe notar que estos cuatro ángeles anuncian los desastres que Dios traerá al mundo.

¿Quiénes son los 144 mil?Recuerde, Revelaciones 7:2-3 dice, “Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sol y que tenía el sello del Dios vivo; y gritó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había concedido hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios.” Esto es similar a la marca mencionada en Ezequiel 9, donde se menciona una marca física que protege de la muerte a aquellos que la tienen. Ezequiel 9:4-5, “Y el SEÑOR le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella. Pero a los otros dijo, y yo lo oí: Pasad por la ciudad en pos de él y herid; no tenga piedad vuestro ojo, no perdonéis.”

Es claro que estos cuatro ángeles aplazan la destrucción de la tierra para que los doce mil de cada tribu puedan ser marcados, para que así tengan protección contra los estragos que los ángeles están por causar. Al leer las escrituras, parece que se habla de los que llevan dicha marca como un gran grupo, y es así como por lo general se concibe. Si esto fuera cierto, todos procederían de una misma nación. La primera opción probablemente sería Israel. Sin embargo, este país está compuesto mayoritariamente de judíos, que abarcarían solo los 12.000 de la tribu de Judá. Entonces, ¿quiénes son los demás? ¿De dónde vienen?

Los 144.000 de Revelaciones 7

El problema para la mayoría es que creen en la Biblia con reservas; aceptan lo que quieren y rechazan el resto. No creen en lo que Pablo escribió en II Timoteo 3:16, “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.” Esto fue escrito con dicha afirmación en mente, y se puede referir solamente al Antiguo Testamento, ya que el Nuevo Testamento no había sido escrito aún.

Los 144.000 de Revelaciones 7 son definidos específicamente como pertenecientes a 12 distintas nacionalidades, la simiente de los hijos de Jacob. En Génesis 48:15-19 y 49:1-27, Jacob nos dice lo que le espera a la simiente de sus hijos. Él coloca un sello de tiempo para cuándo dará fruto su profecía, al utilizar el término “en los postreros días”. Esta notable profecía nos dice lo que la simiente de Jacob estará haciendo en el futuro. El término “en los postreros días” requiere ser comprendido a través de la manera en que se emplea en otras escrituras de la Biblia, donde está registrado 14 veces. Al examinar individualmente algunas de estas escrituras, se puede llegar a un correcto entendimiento del concepto. Se puede hallar una segunda vez en Números 24:14. En los versículos 15-24, Balac da una profecía de lo que ocurrirá en los postreros días. En el versículo 17, él dice, “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel que aplastará la frente de Moab y derrumbará a todos los hijos de Set.” Este versículo no se refiere al ministerio de Cristo en Su primera venida, sino a cuando regrese como el Rey Conquistador de Revelaciones 19 y 20, algo que todo verdadero creyente espera con ansias.

La tercera cita donde se puede encontrar “en los postreros días” es Deuteronomio 4:30. “En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás al SEÑOR tu Dios y escucharás su voz.” Esto habla de un grupo entero de personas que se arrepienten. Históricamente esto no ha pasado aún. Algunos aplican lo escrito en los versículos 26-27 al periodo de tiempo del versículo 30, pero el versículo 26 dice que ellos pronto serían totalmente exterminados de la tierra. Versículo 27, “Y el SEÑOR os dispersará entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones adonde el SEÑOR os llevará.” La dispersión toma lugar al final de los reinados de los reyes de Israel, como se ve en II Reyes 17:5-7, “Entonces el rey de Asiria invadió todo el país y subió a Samaria, y le puso sitio por tres años. En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y se llevó a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos. Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el SEÑOR su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto de bajo la mano de Faraón, rey de Egipto, y habían reverenciado a otros dioses.”

Los versículos 28-29 de Deuteronomio 4 muestran que ellos iban a perder su identidad en el mundo pagano que los rodea. Hoy en día existen como naciones, y no conocen su verdadera identidad. Al perder su identidad, ellos ahora creen que son gentiles, y no la progenie de los hijos de Jacob. Al imitar la religión de los pueblos a su alrededor, toman la costumbre de adorar ídolos.

Las profecías del Antiguo Testamento reveladas

Los libros de Reyes y Crónicas documentan la dispersión de las 10 tribus que componían la nación de Israel (Judá era una nación aparte, tal como lo es en la actualidad). Esta es la última documentación registrada en la Biblia en la que se encuentra la historia de estas tribus, mencionadas cada una por su nombre. La siguiente vez que se mencionan en es Revelaciones 7:4-8, como se citó. El misterio de quiénes son esas tribus hoy en días está resuelto en dos profecías referentes a la progenie de Jacob. Ambas fueron documentadas por Moisés; la primera se encuentra en Génesis 48:15-20 y 49:33, y fue dada por Jacob a sus hijos. No fue solamente una bendición, sino también una profecía de lo que acontecería a sus hijos en los postreros días, cuando se convirtieran en naciones individuales.

La segunda respuesta se halla en Deuteronomio 33:1-29, cuando Moisés da su bendición profética a estas tribus, describiéndolas, no como tribus, sino como naciones. Luego en Deuteronomio 31:29 Moisés usa el mismo término, “os ha de venir mal en los postreros días”. Este término se define a través de la profecía de Deuteronomio 33:2-3, y fija el momento en que toda la profecía culmina con la segunda venida de Cristo a la tierra como Rey Conquistador. “Dijo: El SEÑOR vino del Sinaí y les esclareció desde Seir; resplandeció desde el monte Parán, y vino de en medio de diez millares de santos; a su diestra había fulgor centellante para ellos. En verdad, Él ama al pueblo; todos tus santos están en tu mano, y siguen en tus pasos; todos reciben de tus palabras.”

Lo anterior fija el momento el que la profecía concluirá. Las siguientes descripciones de las tribus muestran lo que lleva a este punto final, el regreso de Cristo como Rey Conquistador.

Al leer los capítulos 48 y 49 de Génesis, se vuelve claro que Jacob está hablando de las familias de sus hijos que se han convertido en naciones. Es cierto que en el relato histórico de la Biblia estas familias no se encuentran descritas como naciones individuales, sino como un conjunto de tribus reunidas bajo el estandarte de Israel – una nación.

Estas profecías van encaminadas en el rumbo de los hijos de Jacob convirtiéndose en naciones. Para efectos de brevedad, se estará examinando únicamente lo que Jacob le dijo a José. En el relato histórico de la Biblia, estas tribus nunca se encuentran como naciones individuales, pero la profecía sí las encamina en ese curso.

La clave para su identidad

Jacob nos dice en Génesis 48 que los dos hijos de José son tomados como suyos. Versículo 19, “Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser multitud de naciones.”

La Biblia no registra este acontecimiento (el momento que se convierten en naciones), pero, ¿significa eso que la profecía no sucedió? Primero, examine lo escrito en Génesis 49:22-26, “Rama fecunda es José, rama fecunda junto a un manantial; sus vástagos se extienden sobre el muro. Los arqueros lo atacaron con furor, lo asaetearon y lo hostigaron; pero su arco permaneció firme y sus brazos fueron ágiles por las manos del Poderoso de Jacob (de allí es el Pastor, la Roca de Israel), por el Dios de tu padre que te ayuda, y por el Todopoderoso que te bendice con bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que está abajo, bendiciones de los pechos y del seno materno. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados eternos; sean ellas sobre la cabeza de José, y sobre la cabeza del consagrado de entre tus hermanos.”

Las dos naciones de Efraín y Manasés son representadas aquí con el nombre de su padre. Ellos están bajo constante ataque de las naciones de este mundo, mas por la bendición de Dios sobreviven y prosperan.

Lo que Jacob dice es que no habrá nación que pueda comparar sus bendiciones físicas con las que Dios otorgará a sus dos nietos. Ahora vaya a Deuteronomio 33:13-17, “Y de José, dijo: Bendita del SEÑOR sea su tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío y con las profundidades que están debajo; con lo mejor de los frutos del sol y con los mejores productos de los meses; con lo mejor de los montes antiguos y con lo escogido de los collados eternos; con lo mejor de la tierra y cuanto contiene y el favor del que habitaba en la zarza. Descienda la bendición sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla del consagrado entre sus hermanos. Su majestad es como la del primogénito del toro, y sus cuernos son los cuernos del búfalo; con ellos empujará a los pueblos, todos juntos, hasta los confines de la tierra. Tales son los diez millares de Efraín, y tales los millares de Manasés.”

Aquí Moisés deja claro que estas dos naciones se encuentran presentes en los postreros días. Como se señaló, pierden su identidad, pero su prosperidad y poder los diferencia y cumple el destino que Dios les señaló a través de las profecías de Jacob y Moisés. No hay otra conclusión más que comprender que la nación de Gran Bretaña cumplió la profecía de Efraín, y Estados Unidos la de Manasés.

Miqueas 5:7-15 registra su ascenso al poder y su caída venidera del mismo. “Entonces el remanente de Jacob, en medio de muchos pueblos, será como rocío que viene del SEÑOR, como lluvias sobre la hierba que no espera al hombre ni aguarda a los hijos de los hombres. Y será el remanente de Jacob entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como león entre las fieras de la selva, como leoncillo entre los rebaños de ovejas, que si pasa, huella y desgarra, y no hay quien libre. Se alzará tu mano contra tus adversarios, y todos tus enemigos serán exterminados. Y sucederá en aquel día—declara el SEÑOR—que exterminaré tus caballos de en medio de ti, y destruiré tus carros. También exterminaré las ciudades de tu tierra, y derribaré todas tus fortalezas. Exterminaré las hechicerías de tu mano, y no tendrás más adivinos. Exterminaré tus imágenes talladas y tus pilares sagrados de en medio de ti, y ya no te postrarás más ante la obra de tus manos. Arrancaré tus Aseras de en medio de ti, y destruiré tus ciudades. Y con ira y furor tomaré venganza de las naciones que no obedecieron.”

El propósito es mostrar que, si Efraín y Manasés aún existen como naciones, entonces el resto de las tribus de Israel también. De aquí es de donde vienen los 144.000 de Revelaciones 7. Ellos serán los cimientos de la nación física de Israel en el milenio; una nación gobernada por David como rey, y los 12 apóstoles.

En Revelaciones 7:3, la palabra “sellado” se usa para mostrar que ellos recibieron protección especial. Esta palabra es la 4972 en el diccionario Strong, y se define en The Complete Word Study Dictionary New Testament (empleado a lo largo de este artículo) como “(II) Generalmente se refiere a poner un sello o marca en algo como símbolo de su autenticidad. También hace referencia a la aprobación. (Revelaciones 7:3, 7:4-8)”

Explicación de Revelaciones 14

En Revelaciones 14, Juan describe un coro de 144.000 miembros que Cristo está dirigiendo desde el Monte Sion. Ellos están cantando delante del trono del Padre, lo que muestra que el trono está a la par del monte; es decir, esto está sucediendo en la tierra. Revelaciones 15:1-2 revela que hay un mar de cristal en el cual hay un segundo coro cantándole al Padre. Para un mejor entendimiento, se debe reconocer que este es el trono portátil de Dios, originalmente descrito en Ezequiel 1.

Don Roth explica RevelaciononesEste no es el único lugar en la Biblia donde se describe este vehículo. Hay otra notable descripción en el capítulo 4 y 5 de Revelaciones, el cual es muy semejante a lo visto por Ezequiel. En Revelaciones no se ve un vehículo bajando a la tierra, sino que Juan es llevado a este y entra al cielo por una puerta. Revelaciones 4:1, “Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, decía: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de éstas.”

¿Dónde está el cielo al que entra Juan? La palabra “cielo” es la #3772 en el diccionario Strong, y es un criterio universal que puede representar cualquier lugar desde la atmósfera de nuestro planeta hasta donde reside Dios. La manera en que se emplea la palabra determina la ubicación. Los capítulos 4-6 nos dan ese entendimiento.

A Juan también se le dice que le serán mostradas las cosas que tomarán lugar en los tiempos venideros. Esto es lo que le sigue al mensaje para la séptima y última iglesia de Dios; aquellos llamados por Dios Padre en la era presente. Revelaciones 4:2-3, “Al instante estaba yo en el Espíritu, y vi un trono colocado en el cielo, y a uno sentado en el trono. Y el que estaba sentado era de aspecto semejante a una piedra de jaspe y sardio, y alrededor del trono había un arco iris, de aspecto semejante a la esmeralda.”

¿Qué vio Ezequiel? Ezequiel 1:26-28, “Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas había algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre. Entonces vi en lo que parecían sus lomos y hacia arriba, algo como metal refulgente que lucía como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecían sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y había un resplandor a su alrededor. Como el aspecto del arco iris que aparece en las nubes en un día lluvioso, así era el aspecto del resplandor en derredor. Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del SEÑOR. Cuando lo vi, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.”

Al seguir con la visión de Juan, nos damos cuenta de que Ezequiel se encontraba en el mismo escenario. Las siguientes escrituras lo dejan en claro. Revelaciones 4:5, “Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono había siete lámparas de fuego ardiendo, que son los siete Espíritus de Dios.” Ezequiel 1:13, “En medio de los seres vivientes había algo que parecía carbones encendidos en llamas, como antorchas que se lanzaban de un lado a otro entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y del fuego salían rayos.” Revelaciones 4:6, “Delante del trono había como un mar transparente semejante al cristal; y en medio del trono y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.” Ezequiel 1:22, “Sobre las cabezas de los seres vivientes había algo semejante a un firmamento con el brillo deslumbrante de un cristal, extendido por encima de sus cabezas.” Ezequiel 1:4, “Miré, y he aquí que un viento huracanado venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor, y en su centro, algo como metal refulgente en medio del fuego.” Versículo 5, “En su centro había figuras semejantes a cuatro seres vivientes. Y este era su aspecto: tenían forma humana.” Revelaciones 4:7-8, “El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo ser era semejante a un becerro; el tercer ser tenía el rostro como el de un hombre, y el cuarto ser era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes, cada uno de ellos con seis alas, estaban llenos de ojos alrededor y por dentro, y día y noche no cesaban de decir: SANTO, SANTO, SANTO, es EL SEÑOR DIOS, EL TODOPODEROSO, el que era, el que es y el que ha de venir.” Ezequiel 1:6, “Tenía cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno de ellos.” Ezequiel 10:21, “Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y había una semejanza de manos de hombre debajo de sus alas.” Ezequiel 1:18, “Sus aros eran altos e imponentes, y los aros de las cuatro estaban llenos de ojos alrededor.” Revelaciones 5:1, “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.” Ezequiel 2:9-10, “Entonces miré, y he aquí, una mano estaba extendida hacia mí, y en ella había un libro en rollo. Él lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.”

Cristo recibe el rollo

Es claro que lo que Ezequiel vio en el capítulo 1 y 10 fue lo visto por Juan en Revelaciones 4 y 5. Lo que describe el capítulo 5 de Revelaciones es el momento en que Cristo recibe el plan del Padre para lo que habría de venir; Su muerte y resurrección hasta el momento en que el Padre regrese a esta tierra con la Nueva Jerusalén, como se muestra en Revelaciones 21-22. El Padre le da a Cristo la responsabilidad de revelar y llevar a cabo dicho plan. De eso se trata el libro de Revelaciones. Revelaciones 5:9-10, “Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra.”

Los primeros seis versículos de Revelaciones 6 son una historia compacta del sufrimiento que el mundo pasaría hasta la primera aparición de Cristo. Esta fecha solo la conoce el Padre. Cristo elige a Juan para que escriba Su revelación del plan del Padre; esto convierte a Cristo en el que, a través de los escritos de Juan, revela lo que acontecerá y el desenlace de dichos eventos. Juan 5:30, “Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

Ahora se vuelve claro que Cristo es quien, a través de Su Palabra, hace precisamente eso. Es a través del minucioso estudio de Sus palabras que podemos entender cómo ocurrirán estos eventos, y cómo, a través de nuestras propias acciones, nos volvemos parte de este plan.

En Revelaciones 14 se dice que los 144.000 “no se contaminaron con mujeres”, lo que da la impresión de que todos son hombres. El término “mujeres” que se usa aquí no habla del género femenino, sino de los falsos sistemas religiosos, como el que dirige el anticristo; y es un término incluyente, que cubre todas las falsas religiones desde Génesis hasta Revelaciones.

También pueden surgir dudas con respecto a “los que siguen al Cordero por dondequiera que va.” Aquí no está hablando de seguirlo como un cachorro sigue a su amo, sino de servir directamente bajo Cristo y Su administración del gobierno de Dios durante Su reinado milenial en esta tierra – El Milenio.

Cristo le dice a Sus discípulos en Lucas 22:29-30, “Y así como mi Padre me ha otorgado un reino, yo os otorgo que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino; y os sentaréis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”

Además, los apóstoles, junto con aquellos que se levantarán en la primera resurrección, son llamados “primeros frutos”. Este es un término agrícola que representa los primeros frutos que maduran, y son altamente apreciados. De la misma forma sucede con Dios en esta era. Estos son los que han pasado por las tribulaciones de este mundo, y nunca perdieron su fe a pesar de tener que perder sus vidas a causa de sus creencias. Estos primeros frutos se encuentran mencionados en I Corintios 15:20-23, “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida.” Santiago 1:18 reafirma lo anterior, “En el ejercicio de su voluntad, Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.”

Los 144.000 son definidos como siervos de Dios, #1401, “Simplemente como adoradores de Dios.” (Revelaciones 2:20, 7:3, 19:5) ¿Significa esto que serán parte de la primera resurrección de los Santos? Se sabe de Revelaciones 12:14-16 que la mujer representa un grupo de fieles creyentes que son milagrosamente protegidos del ataque de Satanás, quien desea matarlos. “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila a fin de que volara de la presencia de la serpiente al desierto, a su lugar, donde fue sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para hacer que fuera arrastrada por la corriente. Pero la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había arrojado de su boca.” Algunos piensan que estos son los individuos que son raptados – aquellos llevados al cielo. Note que la tierra abre su boca y traga el río. Hay dos maneras de contemplar este río: puede ser un río de agua o la representación de un ejército. Por lo tanto, esto puede ocurrir únicamente en la tierra, no en el cielo. Además, la palabra “sustentada”, #5142, significa facilitar (a través del cuidado apropiado) el desarrollo del sujeto en crecimiento. Esto prueba que aún en este punto ellos eran seres humanos físicos. Referencia: Mateo 6:26. El paralelismo histórico de esta cita es la historia del Faraón y su ejército siendo tragados por el Mar Rojo.

Se entiende el tiempo que la mujer es protegida de la siguiente manera: un año que corresponde a la palabra “un tiempo”, dos años por la palabra “tiempos”, y medio año por “medio tiempo”; esto suma un total de tres años y medio. El inicio de estos tres años y medio no se conoce, pero termina en el momento en que las personas que están en ese lugar seguro se convierten en seres espirituales, a la venida de Cristo. Estos son los únicos que están vivos cuando Cristo regresa, cuando viene a resucitar a aquellos que murieron en fe, y a convertir en seres espirituales a los que fueron refugiados. Él no los resucitará en sus cuerpos mortales, como incorrectamente se ha llevado a creer a muchos. I Juan 3:1-2, “Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es.” Tanto a los resucitados como los que estén en ese lugar seguro, les serán dados cuerpos espirituales, como lo describió Cristo en Revelaciones 1:13-15. Cuerpos gloriosos de composición semejante, pero no todos iguales.

¿Quiénes son reunidos?

I Tesalonicenses 4:15-17, “Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.” Aquí hay una referencia directa a estar en un lugar de refugio. La palabra “aire” es la #109 en el diccionario Strong, y se define como “aire, el aire celestial que rodea la tierra.”

En II Tesalonicenses 2:1, Pablo dice “nuestra reunión con Él”, es decir, que en una ubicación específica sucederá un evento importante. Lo que él está tratando de dar a entender en que esta reunión no es exclusiva para los tesalonicenses, sino que incluye a todos los fieles de Dios que representan la mujer de Revelaciones 12. Este es el mismo grupo del que se habla en Daniel 12:12 (leer artículo Los Días Proféticos de Daniel 12). Entonces, ¿cuándo ocurre la resurrección? El elemento del tiempo de Revelaciones 12 no es definitivo, pero hay otra escritura que sí provee un número definitivo. Esta se encuentra en Daniel 12:12: 1235 días. Aquí Daniel explica que el que llegue a este punto será grandemente bendecido, lo que significa que los integrantes de este grupo serán cambiados de la vida física a seres espirituales al regreso de Cristo, y no experimentarán la muerte. ¿Por qué? La respuesta es que, para darse cuenta del paso de estos días, deben estar vivos para contarlos.

Los que enfrentan a Satanás

Revelaciones 12:17 muestra que Satanás hace la guerra contra el segundo grupo de los llamados por Dios. Con este grupo él tiene éxito en quitarles su vida física o en ponerles la marca de la bestia, lo que resulta en que ellos pierden tanto su vida física como su vida eterna. (Leer artículo Las Diez Vírgenes y el Regreso de Cristo para un completo entendimiento del tema.) Es importante leer y comprender lo que ocurre en este punto de las profecías, porque están interconectadas por elementos del tiempo.

Aquellos que siguen al Cordero

Como se afirma en Revelaciones 14:1-4, “Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va.” Ellos son administradores directos bajo el mando de Cristo durante Su reinado milenial, y llevan a cabo Sus órdenes en el Reino de Dios en esta tierra. Mateo 19:27-28 dice, “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué, pues, recibiremos? Y Jesús les dijo: En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.”

Es claro que cada uno de los 12 apóstoles juzgará a una tribu de Israel – la progenie de Jacob. Pero, ¿quién gobernará la nación entera? David será su rey. Jeremías 30:9, “Sino que servirán al SEÑOR su Dios, y a David su rey, a quien yo levantaré para ellos.”

Otra escritura que revela la elección de quiénes se sentarán a la derecha de Cristo y quiénes a Su izquierda es Mateo 20:23. “Él les dijo: Mi copa ciertamente beberéis, pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparados por mi Padre.” Obviamente es el Padre quien decide las posiciones de liderazgo en el Reino. Juan 15:1-2 dice que es el Padre quien nos desarrolla. Él poda los sarmientos de la vid para que den más fruto. Él está íntimamente involucrado en nuestras vidas; nos corrige, motiva y bendice a lo largo de nuestra temporal vida física, dándonos la perspectiva correcta de cómo desarrollar el verdadero carácter de Dios.

Recuerde la transfiguración en el monte en Marcos 9:1-7, donde Jesús toma a Pedro, Santiago y Juan y les muestra la transfiguración de Elías y Moisés, con quien Él habla. Él les señala a los hombres y mujeres del Antiguo Testamento, mostrándoles así que serán parte de los 144.000 que siguen a Cristo.

Los de la primera resurrección

La primera resurrección no se compone únicamente de los 144.000 de Revelaciones 14, sino también de aquellos mencionados en Revelaciones 15:2. “Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios.”

Los de Revelaciones 15 incluyen a los verdaderos creyentes martirizados en las pasadas inquisiciones, e incluyen los últimos dos años y medio de tribulación. Revelaciones 6:11, “Y se les dio a cada uno una vestidura blanca; y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completara también el número de sus consiervos y de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido.”

Aquellos que son sellados en Revelaciones 7 para protección no pertenecen a ninguno de estos dos grupos, ya que el primer grupo para ese entonces ya está en un lugar seguro, como se menciona en Revelaciones 12:14-15, por lo que no requiere ser sellado para una futura protección. En este punto ya tendrían dos años y medio de estar ahí. Todavía queda parte del último año antes de que sean cambiados. Este año se conoce como “el día del Señor”; un periodo de tiempo de un año que Dios usa para preparar el mundo y sus habitantes para la segunda venida de Cristo.

El destino del segundo grupo mencionado en Revelaciones 12:17, al que Satanás ataca, ya ha sido concluido; constituyen las 10 vírgenes de Mateo 25:1-13. Estos son los que deben pasar los dos años y medio de tribulación para probar su fe al no aceptar la marca de la bestia. Los 144.000 de Revelaciones 14 se componen de las personas resucitadas y los que están vivos y son cambiados a seres espirituales con la última trompeta – la séptima. I Tesalonicenses 4:13-18 y I Corintios 15:50-54.

Aquellos que son resucitados pueden ser parte del segundo grupo de 144.000 de Revelaciones 14:1, o del grupo de Revelaciones 15:2, donde dice, “Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios.” Estos son dos grupos separados de seres, uno está en el Monte Sion y otro en el mar de cristal. Con esta descripción se entiende que están dentro del grupo de creyentes que atraviesan la tribulación, dando sus vidas y negándose a obtener la marca de la bestia. La respuesta a la pregunta de quiénes son los 144.000 es que son dos grupos separados. El primero, el de Revelaciones 7, son los humanos físicos que forman los cimientos de Israel en el milenio. Recuerde lo que Juan describe en Revelaciones 14: un coro de 144.000 de pie en el Monte Sion siendo dirigidos por Cristo y alabando delante del trono del Padre, lo que ubica el trono del Padre junto al monte. Los segundos 144.000 de Revelaciones 14 son ese grupo especial de santos resucitados, hombres y mujeres que conforman los gobernadores bajo el mando de Cristo, aquellos que administrarán Su gobierno en esta tierra durante 1.000 años.

Don Roth
04/04/17

Nota: Se recomienda leer:
#1 - Judah’s Scepter and Joseph’s Birthright, por J.H. Allen
#2 - The US and British Commonwealth in Prophecy, por H.W. Armstrong
#3 - The “Lost” Ten Tribes of Israel…Found, por Steven Collins

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